martes, 2 de agosto de 2011

El punto de las pastas.

Siempre es fácil encontrarse algún restaurante italiano en cualquier ciudad de España. Eso sí, la calidad varía, y mucho.
En este caso visitamos el restaurante "Del mercato" que está situado en la Plaza López Allué (Plaza Mayor) de Huesca, antigua plaza del mercado que ha sido recientemente remodelada. Está en pleno centro de la ciudad así que podemos disfrutar de una zona repleta de bares y restaurantes.

Como decíamos, la calidad varía, pero en este caso podemos confirmar que "Del Mercato", de calidad, va sobrado.
El restaurante está bien decorado, al estilo rústico. En la planta superior existe una pequeña barra donde sirven cafés, cañas o tapas y si queremos comer o cenar podremos disfrutar de su bonito comedor de piedra situado en la planta baja.
La carta no dista mucho de otros restaurantes temáticos pero tienen una mano especial para las salsas y para las propias pastas.

A nuestro juicio es imprescindible probar el "Carpaccio de ternera". Es un plato exquisito que va acompañado con un poco de ensalada, queso parmesano y algo que acompaña perfectamente a la carne y que no es muy normal verlo; champiñones crudos. El conjunto es un sabor intenso por el gran sabor del queso y una textura suave por la propia carne y por la salsa tártara que acompaña a ésta.

Carpaccio de ternera

Las combinaciones posibles entre pastas y salsas son variadas. Pasta fresca, rellena, pasta seca... Y en cuanto a las salsas podemos elegir entre setas, vegetales, al pesto, carbonara, quesos... Un pequeño fallo es que no tengan ninguna picante.
Una combinación que siempre resulta estupenda son cualquiera de sus pastas frescas acompañadas de la salsa "Tartufo e funghi". La salsa tiene un sabor suave y, aunque a veces pueda resultar algo espesa (cuando está fría), es de las mejores de su carta.

Tagliatelle con salsa Tartufo e Funghi

Hemos probado casi todas las salsas y todas son excepcionales, aunque, para gustos los colores.
Se puede compartir también una buena fuente de gnocchis. La salsa tartufo e funghi o carbonara le viene muy bien a este tipo de plato y el pan "focaccia" es un complemento ideal para empujar la pasta a nuestro cubierto.

Gnocchis con salsa carbonara

Las raciones van en fuentes y son bastante grandes, así que la mejor opción es la de compartir. Si pedimos un entrante como el Carpaccio, una ensalada y un par de pastas, no nos quedaremos con hambre; asegurado (para dos, claro).
Por supuesto, todo esto lo podemos "mojar" con un buen vino lambrusco. Además, la botella suele llevar un abrigo de hielo que hace que el vino se mantenga siempre fresco.
Los postres son estupendos, sobre todo la "panna cotta" que es una especie de flan aunque con una textura más parecida a la de la gelatina. Su sabor es más lácteo y, por tanto, más suave.

Así que, ya sabéis, si estáis por la zona, "Del Mercato" es un buen restaurante en el que podemos comer variado y bien.
El precio no es elevado (unos 20-25 euros por persona) y el servicio es atento y educado.

Agradable este sitio, sí señor.


Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 6
- Cantidad: 6
- Calidad: 7
- Precio: 6




Valoración global: 6,5. Buena elaboración de las salsas y buen punto en pastas. Variedad. Servicio educado. Bonito lugar.

lunes, 25 de julio de 2011

Carnes de Oro.

El restaurante "La Chuleta" tiene ya ganada una merecida fama por toda la zona de Navas de Oro y un gran reconocimiento por su buen hacer, sobre todo con las carnes.

Los que hemos ido y repetido muchas veces hemos visto el cambio que ha sufrido el restaurante tanto en apariencia, comodidades o servicio, pero nunca en calidad.
Si es la primera vez que vas, es casi obligatorio pasar por el pueblo de Coca (que está a unos 9 km) y visitar su hermoso castillo. Sino, puedes ir directamente a "La Chuleta" y comerte el chuletón de añojo a la brasa, que es su plato estrella.
Si tienes la ocasión repetirás (estamos seguros), y en ese caso puedes probar otras carnes como el solomillo o las chuletillas de cordero a la brasa. Unos platos muy sabrosos no sólo por la excepcional calidad de su carne sino, también, por el buen punto de cocinado que dan a todas las carnes.
Las piezas de carne no son excesivamente generosas así que aconsejamos pedir también alguna ración de primero. Cualquiera de sus estupendos revueltos, el pulpo a la gallega o las gambas al ajillo (espectaculares) son opciones totalmente válidas para acompañar a cualquiera de sus platos de carne.
Si se quiere algo realmente tradicional podemos probar el chorizo o las tajadas de la olla, aunque si elegimos acompañarlo con un chuletón quizá resulte demasiada carne.
A una buena carne no le puede faltar una de las ensaladas que nos ofrece la casa y, por supuesto, las patatas al ajillo. Estas patatas son un autentico manjar. Caseras, con sabor a ajo y exquisitas. Hasta el día de hoy no hemos encontrado nada que acompañe mejor a un buen chuletón.

Los postres son todos caseros y muy buenos. Destacan cualquiera de sus mousse aunque las natillas tienen también buena aceptación.

El servicio es amable, el lugar acogedor y la calidad extraordinaria.
No te defraudará aunque, por poner un defecto, los precios no son los más baratos de la zona.
De todas maneras, ¿quién no se merece algún homenaje de vez en cuando?

Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 6
- Cantidad: 7
- Calidad: 9
- Precio: 6

Valoración global: 7,5. Carnes excelentes cocinadas en buena brasa. Variedad de productos (ensaladas, raciones, etc) aunque precio un poco elevado para no ser piezas de un gran tamaño.

martes, 19 de julio de 2011

Un lugar de otro tiempo.

¿Sabéis ese tipo de bar que tiene un encanto especial porque parece que no pasa el tiempo dentro de sus muros? Pues "Casa Mingo" es uno de ellos.

Es una taberna restaurante que podríamos situar perfectamente en Asturias pero con un ambiente donde se respira ese aire castizo tan típico de Madrid. Impresiona entrar y ver una gran pared repleta de botellas de sidra (una de sus especialidades), toneles de madera, bullicio, etc... Son esas cosas las que te transportan a otra época, otra manera de ver la comida e incluso la vida.
La taberna está siempre hasta los topes ya que sus pollos asados para llevar generan colas que llegan hasta varios números atrás de la Calle Florida.
La zona no es típica de tapeo, pero es recomendable pasar por ahí y dar un paseo por el Manzanares, la casa de campo o visitar la Puerta de Vicente situada enfrente de la estación de metro "Príncipe Pio".
Tiene especialidades típicas madrileñas (como los callos), aunque el bar tiene un aire asturiano (sidra, cabrales, cocido...) que no pueden negar.

Nosotros queríamos probar el plato que ha hecho tan famoso a este bar madrileño: el pollo asado a la sidra.
También probamos varias raciones para poder degustar platos y valorar la calidad de los mismos.
La ensalada no es un plato muy especial, se le dan mejor las carnes, carnes como el lacón. Mucho más bueno de lo que en un principio pensábamos. Buena carne y preparado con pimentón, al estilo gallego.
El chorizo a la sidra no era nada espectacular. Tierno y con sabor, sí, pero poco más.
El queso de cabrales estaba riquísimo. A nuestro juicio, la mejor ración de todas. Es muy fuerte, pero si realmente te gusta el queso debes probar una ración de éste para acompañar con un poco de pan. No te defraudará.
Y el plato fuerte, el pollo asado. Sinceramente nos esperábamos algo mejor dada la fama y el revuelo que despierta (sobre todo los fines de semana). El pollo está sabroso ya que lo asan a la sidra, la ración es grande, pero no tiene mucho más de especial.
El precio es un tanto elevado si vas a comer en mesa, aunque si tu elección es la barra, baja el precio considerablemente.
Aquí la tabla de precios.

Si tienes ocasión no puedes dejar de ver este precioso restaurante y por supuesto tomar una de sus típicas sidras o un buen pollo asado.

Ahora sí, mira el reloj y comprueba que ha pasado el tiempo; o no.

Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 4,5
- Cantidad: 5

- Calidad: 6

- Precio: 5

Valoración global: 5. Precioso restaurante con varias raciones típicas que, aunque buenas, nada de especial. Hay muchísima gente, lo que hace que el servicio, con muchísimos camareros, flaquee un poco.

martes, 12 de julio de 2011

No sólo hay cochinillo en Segovia.

Patos, patos y más patos. En Samboal (y en toda la zona del Carracillo) los llaman "parros", aunque no deja de ser lo mismo.

Antiguamente había muchas lagunas y humedales por toda región en las que la gente de los pueblos se dedicaba a criar patos. Así que, de comer patos, algo saben.

Esta vez visitamos el Merendero Terencio. Un asador de patos situado en el pueblo de Samboal, en la ribera de un río, con mucha vegetación, pista de tenis... buen sitio para ir y gozar de un alegre fin de semana.
El merendero abre los fines de semana en invierno y toda la semana en verano. En esta época los fines de semana está siempre lleno así que es aconsejable reservar porque es difícil encontrar sitio entre tanta familia dispuesta a disfrutar del río y, cómo no, de la comida.
El sitio cuenta con un horno de leña peculiar ya que tiene una abertura en el centro por donde sube directamente el fuego de la leña, que está situada en una cavidad inferior, algo poco usual en los hornos tradicionales.
El dueño nos explicó los secretos en su manera de asar y las diferencias con otros asadores, aunque le guardaremos el secreto profesional, por supuesto.

Nosotros abrimos apetito con una ensalada típica, sin ningún misterio. Eso sí, nos resultó especialmente buena, siendo que solo tenía los tres ingredientes que no pueden faltar en una ensalada: tomate, cebolla y lechuga.
Entre vino y vino, fue cayendo la noche y poco después aparecieron los primeros patos en una típica cazuela de barro.
Éstos no tenían ningún acompañamiento, ni cebolla asada, ni manzana, nada. Solo pato. Buen pato.
El pato en sí está muy bien asado, con un adobo especial que le da un sabor característico.
En el horno pierde la grasa y se asa en su propio jugo mezclado con el adobo, así que queda la carne tierna y jugosa. La piel queda suelta y con muy buen sabor.


Es un plato generoso, con lo que no recomendamos comer más de medio pato por persona (como mucho).
De todas maneras, los días en los que no hay mucha gente en el merendero es posible que tenga varios patos asados o a medio asar para la gente que va llegando, así que es probable que te encuentres con un pato algo recalentado o reseco (o puede que no), por eso es mejor ir sábado o domingo porque no paran de entrar y salir patos recién asados de su típico horno.

El servicio es rápido y el precio asequible (22€ por pato). Las raciones y ensaladas son generosas y el sitio sin ningún lujo pero bonito.

¡Id y comed antes de que vuelen!

Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 5
- Cantidad: 6

- Calidad: 7
- Precio: 6

Valoración global: 6.  Sitio bonito aunque no muy cómodo. Mucha cantidad. Bien asado.

miércoles, 29 de junio de 2011

Los mejores huevos rotos de España.

Eso afirma un cartel situado en la barra de este excelente bar-restaurante.
Doña Taberna. Ése es su nombre. Nos atreveríamos a decir que se debería llamar Excelentísima Señora Doña Taberna porque es un lugar especial, de los que se sale contento una vez hinchado el estómago; feliz.
Restaurante situado en Huesca, cerca del Parque Miguel Servet, en la Avenida Juan XXIII.

Como hemos dicho, es un sitio especial, no sólo por su excelente marisco, ni por sus apetecibles raciones, sino también por el esmero, gusto y acierto con el que preparan cualquiera de sus platos.

Esta vez hablaremos de uno de sus platos estrella: los huevos rotos.
Excelente plato con el que quedarás encantado si te gustan todos sus ingredientes.

Es un plato muy contundente, así que recomendamos compartirlo entre dos o tres personas (es todo un reto comérselo uno sólo) y antes o después elegir una buena ración o alguna de sus grandes ensaladas.
Se pueden elegir varios complementos para acompañar el plato: huevos rotos con foie (a nuestro gusto, la mejor elección), huevos rotos con jamón, huevos rotos con longaniza o una mezcla de todas las anteriores (también una muy buena opción).
El plato en sí se compone de una capa de patata que sin llegar a ser puré se aproxima mucho a esta textura. Esta primera capa hace de nido para un exquisito revuelto de trufa negra que aporta el sabor característico de este producto y enriquece el resultado final del plato.
El nido es tapado con otra capa de este "puré", seguido de unos huevos fritos que, normalmente, no están muy hechos para que se pueda hacer honor al nombre del plato, romper el huevo y que éste empape bien el plato con toda la yema.
Por encima viene el complemento que se haya elegido. Nosotros preferimos el foie porque le da muchísimo sabor y acompaña muy bien a la textura del plato.
El jamón ibérico también es una buena opción, pero la longaniza, al estar frita, suele tener una textura menos tierna para un plato que pide pringar el pan y no masticar mucho más.
Este restaurante se caracteriza por los detalles y por el buen gusto y, para no ser menos, terminan el plato con un chorro de aceite trufada y unas virutas de una trufa que añaden cuando te ponen el plato en la mesa.
El colofón a un plato que no deja indiferente a nadie.

Huevos rotos con foie y jamón

Recomendamos encarecidamente que si estáis por la zona no dudéis en visitar este restaurante, uno de nuestros preferidos, y disfrutar de lo que es una buena comida.

Se puede comer una ensalada, una buena ración y un plato de huevos rotos con vino y postre por algo más 20€. Nada caro para la calidad de sus platos.

Nosotros, mejores no hemos probado.

Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 8
- Cantidad: 9
- Calidad: 9

- Precio: 7,5

Valoración global: 8,5.  Gran cuidado en los platos. Bien cocinado y excelentes ingredientes. Buen servicio. Calidad.

miércoles, 1 de junio de 2011

La ruta de "Infierno y cuchara.".


En este mapa interactivo vamos actualizando todos los sitios que hemos visitado. Buscad bien.

martes, 24 de mayo de 2011

Bar Mianka, ¡esas patatas!

El bar Mianka es un bar situado en el Paseo Renacimiento de Valladolid. En un bonito y tranquilo paseo a las orillas del río Pisuerga, cerca del Puente Mayor, entre el parque de las Moreras (con su playa) y el parque Ribera de Castilla.

Sitio excelente para pasar un buen día de vermut, una tarde de tapeo o una cena informal.
Tiene una gran terraza y dos comedores, uno a pie de barra y otro en la planta inferior. El servicio puede llegar a ser un poco pesado ya que insisten en que pruebes toda la variedad de carta, pero es muy atento y simpático.
El bar posee una gran diversidad de tapas tanto frías como calientes. El abanico es impresionante. Toda la barra está repleta de tapas y es hasta difícil saber cual elegir incluso conociendo tus propios gustos. Tiene desde las tapas más tradicionales a otras que mezclan varios productos que dan una sabor original a cada tapa. Cabe destacar que los precios son muy variopintos y puedes degustar cualquier tapa "especial" por un poco más de dinero o cualquiera típica si no quieres gastar mucho.

Si vais a cenar, es muy recomendable pedir la típica "rueda de tapas" que consiste en una bandeja repleta de pinchos tanto fríos como calientes, partidos (para compartir) y listos para degustar que aseguran originalidad, variedad y buen gusto. También tienen otro tipo de ruedas (más conocidas como tablas) por si no te convencen los bocados "pequeños". Este tipo de tabla cambia un poco porque en vez de ser de tapas es de calamares, croquetas, langostinos, chuletas, chorizo, etc. Algo más consistente.
Al ser un lugar muy frecuentado, las tapas están recién hechas prácticamente durante todo el día, incluso en la cena. Los postres de la misma también son muy solicitados. En las cenas regalan unos chupitos de mora con nata y canela.

Es obligatorio probar las "patatas de la casa", ya sea en aperitivo o acompañando la cena, ya que es uno de los mejores platos que nos encontramos en este excelente bar.
Es su especialidad sin lugar a dudas. Unas patatas con un tipo de corte entre "a lo pobre" y "chips" pero un poco más grueso para que no se lleguen a dorar y queden totalmente jugosas. Cocinadas excelentemente y acompañadas de una especie de salsa mayonesa de ajo y pimentón dulce espolvoreado. Plato sencillo pero exquisito que puede servir como aperitivo, entrante, primer plato o como simple capricho.
Nos recomendaron el bar por sus patatas y no nos defraudaron. De hecho, han sido las culpables de que escribiéramos este artículo.

Si tenéis oportunidad, no hay excusa; probarlo.


Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 5
- Cantidad: 6
- Calidad: 7
- Precio: 6


Valoración global: 6.  Gran variedad de tapas, exquisitas patatas y originales ruedas, aunque alguna ración se queda algo corta. Buen servicio y precio asequible para un buen tapeo.

viernes, 20 de mayo de 2011

Sentado también se reza.

Lo volvimos a hacer.
Esta vez ya íbamos con la idea de NO comernos todo ya que la experiencia anterior no fue del todo gratificante, físicamente hablando.
Movidos por nuestro fanatismo decidimos esta vez apostar por un restaurante con nombre sugerente: El mesón de los 20 platos (aunque en realidad se llama "El mesón").
Es un restaurante situado en la localidad de Almonacid de la Sierra, Zaragoza. Antigua comunidad árabe y actual tierra de vinos. Casas con decoración mudéjar y calles estrechas muy acogedoras.

Ante semejante reto miramos información por Internet y descubrimos que era poco menos que ir a la guerra.
Todo el mundo hablaba bien de él; mucha cantidad, comida casera, no mal trato... Así que no se hable más, a comer!
El mesón tiene un comedor enorme, aunque casi siempre está lleno de gente, por eso aconsejamos reservar. Mesas de todos los tipos, 2, 5, 15, 20 personas... Y un servicio muy rápido, casi excesivo.

Antes de que decidas si quieres menú, carta o el famoso "Menú de los 20 platos" ya tienes el primer plato en la mesa: una gran cazuela de sopa de cocido. Por supuesto, puedes echarte toda la sopa que desees, aunque no es aconsejable sabiendo lo que viene después.
Aquí es donde viene el camarero/a para preguntar qué es lo que quieres comer. Sin dudar, elegimos el famoso menú.

En todos los platos ponen cazuelas gigantes, para que puedas servirte lo que quieras. Es un gran acierto porque puedes ir picando lo que te venga en gana pero los platos van rotando por todas las mesas para ir aprovechando hasta el último gramo. Eso es algo que no a todo el mundo le parece bien.

Pero no hay vuelta atrás. Aquí llega el gran reto: dar comienzo al festín.

1- Sopa de cocido: Muy aguada y con poco sabor, pero bueno, como regalo de bienvenida se puede aceptar.


2- Cocido de garbanzos: Empezamos con ilusión y ganas con un excelente cocido de garbanzos completo: oreja, morcilla, longaniza, tocino... Gran sabor, añejo, buena carne. Nada pesado, perfecto. Y sin duda fue uno de los mejores platos.


3- Judías Blancas (junto con un bote de guindillas gigante): no es un plato que nos encantara. Estaban algo sosas e insípidas, les faltaba algo acompañándolas para notar un poco de sabor. Como curiosidad, te ponen un bote de guindillas de tamaño industrial que aportan un poco de gracia a las judías.


4- Menestra de verduras: muy típico, nada especial, aunque era completa y estaba bien preparada.


5- Tomates abiertos: los tomates eran grandes y coloridos, pero no de un gran sabor. Bastante duros también, aunque coger un buen tomate puede ser cuestión de suerte.


6- Huevos rellenos de atún: buen sabor del atún, aunque casi se podría considerar como tapa en vez de plato. Nada especial.


7- Paella: te plantan una paellera enorme encima de la mesa. Como hemos comentado antes, los platos van rotando de mesa en mesa y estaba incluso un poco pasada. De todas maneras la paella es mixta y bien cargada. Aceptable y muy grande, pero en otra liga diferente de las grandes paellas.


8- Pimientos verdes fritos: el nombre lo dice todo.


9- Pollo frito: muslos de pollo frito. Este plato siempre cumple.


10- Croquetas caseras: muy muy buenas. Con gran sabor a carne de cocido (posiblemente aprovechado del plato nº2). Quizás junto al cocido sean los platos mejor preparados.


11- Morcilla: por la zona norte y noreste de Aragón hace unas buenas morcillas. Ésta no era de ahí. Y mucho menos de Burgos, donde hacen las mejores morcillas de España. Sin comparación.


12- Longaniza frita: Uno de los productos más típicos de Aragón que a la gente siempre gusta. Aquí vemos la longaniza con todos los anteriores platos.


13- Salchichas con tomate: salchichas de carne caseras. Buen sabor y con una salsa de tomate muy rica para el poco pan que pusieron (se puede pedir más si se quiere).


14- Lomo a la riojana: lomo muy seco. Ayudaba mucho la salsa para poder pasarlo.


15- Pavo guisado: dos buenas patas de pavo con una carne muy jugosa. Bien preparado.


16- Conejo guisado con salsa de almendras: No es nuestra carne preferida, pero quizás mejor que la de la anterior experiencia.


17- Champiñones rellenos de jamón: muy buenos. Otro de los platos estrellas. Champiñones de mucho sabor, bien preprados y acompañados de un buen jamón para completar un gran bocado.


18- Ciervo guisado con patatas: carne de sabor intenso pero algo seca para ser un guiso.


19- Albóndigas de ciervo al vino: enormes, del tamaño de un puño. Casi para compartir a estas alturas. Demasiado sabor a vino, prácticamente inapreciable el sabor de la carne de la albóndiga.


20- Rabo de ternera guisado: uno de los platos estrellas del menú a priori pero una de las grandes decepciones a posteriori. Falta de sabor y de elaboración.


21- Jarretes guisados a la jardinera: muy ricos. Sabor excelente, tiernos y jugosos.


22- Caracoles con tomate: en este plato siempre hay confrontación. A quien le gustan los caracoles, los adoran; a quien no, los odian. En este caso el plato no pasó el corte. Nada especial y preparación discreta.


23- Langostinos cocidos: de gran tamaño. Muy salados. Lo mejor fue la mayonesa para huntarlos. Aquí el teléfono ya se quedaba sin batería.
24- Espárragos: enormes, tiernos y sin hebras. Buenísimos. Un 10.
25- Un queso curado: te ponen el queso con una guillotina y comes lo que quieras. El queso estaba algo seco dado el tiempo que llevaba empezado. Esperábamos algo mejor.


26- Un jamón: lo mismo que el queso. Ponen el jamón entero pero dado los "viajes" que hace estaba muy seco. Un jamón siempre es buena opción, pero éste ya estaba "en los huesos".


27- Botella de sidra: qué decir... Una botella de sidra "El Gaitero" entera para que te sirvas lo que te apetezca. Con dos copas es suficiente para poder empezar a bajar toda la comida.


28- Melocotón con vino: un gran balde con melocotón con vino. Nada misterioso aunque estaba muy rico.


29- Comtessa: prácticamente una Comtessa entera para cada uno. Se agradece algo frío después de una comilona como ésta pero quizás el tamaño es excesivo. Nosotros, que nos gustan los excesos, pudimos con ella. Ojo con el detalle de la bengala.


30- Vino "de joder": un curioso porrón de barro con forma de guardia civil en el que se bebe un vino rancio para eso, para joder. Tenéis que ver la leyenda que está escrita en la parte de atrás. Gracioso.
31- Regalo de botella de vino: una vez pagada la cuenta te regalan una botella de vino de la zona. Un gran detalle.

Esta experiencia fue mucho más gratificante, solo físicamente, que la anterior (esta vez no tuvimos que rezar).
Aprendimos la lección y esta vez fuimos probando de todo sin hartarnos de nada.
De todas maneras; el restaurante está muy bien. Comida casera y en cantidades industriales. Quizás lo que le falle es el servicio que, aunque son muy atentos, son excesivamente rápidos. Algún plato no pasa el corte pero otros tienen un sobresaliente.
¿El precio? Todo esto que hemos explicado os lo podéis llevar en el estómago por 26€, bebida y pan incluidos (sin café). Nada caro para la cantidad que ponen.
Un sitio muy recomendable. Recordaréis esta experiencia durante mucho tiempo. Asegurado.

Sin rezar volvimos a casa, eso sí, como dios.

Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 4
- Cantidad: 10
- Calidad: 4
- Precio: 7

Valoración global: 6. Muchísima cantidad pero con pocos platos a destacar. Servicio no muy atento y demasiado rápido. Precio muy bueno para toda la comida y detalles (regalo de botella de vino incluida).