martes, 22 de noviembre de 2011

El milagro asturiano.

¿Quien hubiera imaginado poder encontrar este tesoro gastronómico asturiano en plena costa mediterránea? Nosotros jamás, pero el milagro se dio y por casualidad, como dicen que pasan estas cosas.

Este verano estábamos andando tranquilamente por el paseo marítimo y las proximidades de la céntrica y bulliciosa "Playa del cura" (no podía ser otra para unos frailes como nosotros) de Torrevieja (Alicante) cuando vimos por casualidad un pequeño local llamado "D´Pablo" situado muy cerca de la Avenida de los Marineros.
Desprendía un olor a sidra hipnotizante. Además, en la puerta, había un cartel que decía algo así: parrillada para 4 personas 28€, compuesta de panceta, lomo, morcilla, chorizo, churrasco, chuletillas, ensalada y patatas. Interesante; pensamos. Pero ese día nos depararía una sorpresa mucho mayor.
La parte posterior del cartel decía algo como esto: cabrito asado para 4 personas + ensalada + patatas + postre por 32€. Después de frotarnos los ojos durante un par de minutos hicimos lo que cualquier buen fraile haría, o sea, pedir una mesa y sentarnos a cenar. Solo quedaba una mesa libre y no era en terraza, así que entramos al pequeño comedor del restaurante con ganas de comenzar la comilona.
En la mesa de al lado se encontraba una pareja que, inconscientes, pidieron un cabrito para ellos solos pensando que el plato sería más bien pequeño. Nada más lejos de la realidad. No se habían comido ni una cuarta parte de la pieza y ya nos miraban con cara de pedir ayuda, aunque en su favor diremos que ni los 2 mejores frailes se podían terminar semejante cabrito asado.
En un principio lo que nos animó a entrar en el restaurante fue el cabrito pero viendo la comida que pasaba delante de nuestros ojos hacia otras mesas no teníamos muy claro qué pedir así que pedimos consejo a la simpática camarera que nos dijo: "aquí todo está bueno, pero el chuletón de ternera asturiana es el plato estrella.". Se nos pusieron los ojos como platos y accedimos a su sugerencia.
De repente trajo a la mesa el gran invento del escanciador "Isidrin" con su botella de sidra correspondiente y una pieza de carne de casi 2 kilos para ver si era de nuestro gusto. Ufff... un chuletón de 2 kilos...
Hay que decir que el precio del chuletón va por kilos y cambia dependiendo del mercado. Aquel día estaba a 18€.

Como no nos gusta esperar sin picar, pedimos una ración de mejillones para matar el rato (y llenar el estómago). Y... vaya ración! Una cazuela enorme de mejillones al vapor por un precio de 6€. La cantidad de mejillones que había en esa cazuela era casi 3 veces la de una ración de mejillones de cualquier otro bar. La impresionante calidad y el precio hacen imprescindibles pedirla.
Una vez terminados los mejillones, llegó el chuletón acompañado de una ensalada y patatas. ¡Qué nervios!
La pieza de carne era enorme, pero se quedaba pequeña al lado de su calidad y su sabor. Todo eso, sumado a su perfecto punto de preparación, hace que estemos en posición de afirmar que es el mejor chuletón que hemos comido jamás (y van unos cuantos ya entre pecho y espalda). Éste sobresale por encima del resto en todos los sentidos: sabor, preparación y precio.
Después de terminar el magnífico chuletón y de bebernos 2 botellas de sidra llegaron los postres.
¿Qué podemos decir? Pues que estaban todos buenísimos, aunque eran enormes para estas alturas de la noche. Aconsejamos compartir. Cualquier tarta (de manzana, de queso, de fresas, de chocolate, de naranja) está buenísima.
Un broche de oro a una noche gastronómicamente redonda. Y además, barato. 58€ para 4 personas.

Después de una de las mejores jornadas gastronómicas de nuestras vidas solo se nos ocurrió volver al día siguiente a rezar otra vez al lugar donde se había obrado el milagro, así que reservamos mesa para comer.
Somos así de... ¿viciosos?
En esa segunda visita también estaba "Isidrín" y los mejillones al vapor, pero esta vez cambiamos el chuletón por un cabrito asado acompañado de ensalada y patatas.
El cabrito es una de nuestras carnes favoritas y en esta ocasión volvió a demostrar el por qué. Carne sabrosa, jugosa y muy bien asada.
El postre fue compartido y el precio fue de 36€ (4€ más por la sidra).
Con todo ello nos fuimos bien comulgados para casa con la agradable sensación de haber descubierto este restaurante, lleno de deliciosas sorpresas.


Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 8
- Cantidad: 8
- Calidad: 9
- Precio: 9

Valoración global: 8,5. Paraíso gastronómico a un precio inmejorable y con un servicio amable, simpático y cercano. Las carnes son increíbles y los pescados con buena fama. Raciones y postres enormes y de gran calidad. Por poner un pero, el sitio no destaca por su gran decoración, pero para nosotros es un mal menor. Imprescindible reservar, sobre todo los fines de semana.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Verde que te quiero verde.

Los que son de comer carne y no han ido nunca a un restaurante vegetariano se llevarán una gran sorpresa, al menos si van al restaurante "La Olivera" situado en Nueno (Huesca). No os vamos a engañar, era la primera vez que íbamos a un restaurante de este tipo y salimos encantados.
Este restaurante tiene algo especial, no sólo por el buen hacer de sus platos, sino también por lo bien llevada que tiene su temática.

Tiene una decoración interior preciosa, ambientado en la plaza de un pueblo, con sus pájaros, muros de piedra, fuentes, ventanas... Eso sí, la zona decorada es algo pequeña, con unas 4 o 5 mesas, sin embargo, el restaurante es algo más grande.
En cuanto a comida, y aunque parezca mentira (para los que no estamos acostumbrados), es muy variada.
Desde la típica ensalada a una musaka de berenjena con carne vegetal, que bien podría pasar por carne animal. Pero bueno, de comida empezamos a hablar ahora.

Como decimos, la carta es muy variada, aunque no tiene muchos platos para elegir. Eso sí, todos excelentes.
De primero podemos elegir la riquísima "ensalada de tomate rosa de Huesca con nueces, tosta con olivada y queso de rulo a la plancha". Ideal para compartir; además, todos los ingredientes son buenísimos. Especialmente el queso con ese punto a la plancha que siempre queda bien en una buena ensalada. Puedes aliñarla a tu gusto, por supuesto.
Existen tostadas u otras opciones como el pan con tomate que también son buenas opciones para compartir como entrante o como primer plato.

Ensalada de tomate rosa de Huesca con nueces, tosta con olivada y queso de rulo a la plancha

Podemos elegir platos como "raviollis de berenjena y requesón con salsa de queso parmesano". Sorprende la cantidad de combinaciones que ofrece algo vegetal con cualquier queso. La combinación es siempre acertada y ésta no es menos. La salsas son excelentes aunque ofrecen relativamente poco pan.

Raviollis de berenjena y requesón con salsa de queso parmesano

El "arroz de dos colores con espinacas y calabaza" resulta muy agradable al paladar ya que puedes mezclar los sabores a tu gusto porque el plato viene dividido con los dos arroces ya cocinados. El de calabaza es muy suave y la cebolla rehogada que le acompaña liga bien el sabor.
Otro buen plato para elegir como entrante es la "lasaña de crema de espinacas, calabaza, piñones y pasas con salsa de cabrales". Quizá con demasiada salsa pero con una gran elaboración y servida en tartera de barro. A primera vista el plato puede parecer pequeño pero este tipo de comidas llenan mucho el estómago y no es necesario mucho más.
Como hemos comentado, de segundo podemos elegir una "milhojas de berenjena con carne vegetal picada y pisto". Plato sorprendente ya que la carne vegetal es un producto muy utilizado en este tipo de cocina pero que nosotros desconocíamos (ignorantes...). Muy buena textura y buena preparación. La salsa, como siempre, exquisita. Un plato que resulta copioso así que puedes reservarte un poco para el postre.
Hay varios platos que están en menú pero no en carta, como los "canelones de calabaza con piñones". Espectaculares.

Milhojas de berenjena con carne vegetal picada y pisto

Para terminar todo este festín podemos elegir un "crepe con bola de helado de manzana verde sobre crema de natillas" o "helado de mango sobre sopa de chocolate negro con canutillo de chocolate blanco". Este último puede resultar algo empalagoso por la gran cantidad de chocolate, aunque a quien le guste el chocolate...
Todas las tartas son caseras y muy ricas. Llama la atención la dedicación con la que decoran los platos: animales, flores, paisajes... todo ello con lineas de caramelo liquido o chocolate. Se agradece.

Tarta de queso casera con ralladura de almendras

Concluyendo, el restaurante "La Olivera" es bueno en casi todos los sentidos; muy bueno.
El servicio es simpático, educado y atento, aunque cuando hay mucha gente (por las prisas) cometen algún desliz.
Y el precio es muy económico. Cada uno de los platos que hemos comentado (menos los postres, que son más baratos) suelen rondar los 8€, así que si compartes un primero y eliges cualquier segundo y un postre puedes salir por unos 15-20€. 

¡Viva el verde!


Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 7
- Cantidad: 7,5
- Calidad: 7,5
- Precio: 8


Valoración global: 8. Buena selección de productos. Espectacular decoración. Servicio atento. Económico.

viernes, 7 de octubre de 2011

¡Recórcholis! ¡Caracoles!

"El Fetra" es un hotel restaurante situado al pie de la carretera nacional N-330a en la entrada de Yequeda, pueblo a pocos kilómetros de Huesca.
Tiene un plato estrella que le ha dado al restaurante la fama que tiene por la zona; los caracoles.
Plato que en otras zonas se elabora solo guisado o en arroz aunque por esta zona se elaboran también a la brasa, acompañados de una salsa alioli a la que llaman "ajoaceite".
El restaurante consta de dos comedores en el que entran bastantes mesas pero si son fechas destacadas es muy recomendable reservar primero para no llevarte sorpresas. El servicio es atento si no hay muchos comensales.
El precio no es muy económico si vas de carta. La media son entre 30€ y 40€, pero casi todo el año tienen algún menú especial de temporada que ronda los 25€ y que está muy bien, el menú del día son 15€. Hablando de la comida mencionábamos antes el plato estrella, los caracoles, pero para nosotros tienen otro plato que está igual de bueno o incluso mejor; los mejillones. Están preparados de la misma manera que los caracoles y merece la pena probarlos si vas a este restaurante.
Las carnes son realmente buenas. Tanto el solomillo como el chuletón son productos excelentes. La elaboración de las carnes también influye en la aglomeración de mesas ya que, como todo el mundo sabe, una buena carne necesita su tiempo. Normalmente suelen poner esmero y casi siempre están muy bien preparados.
Si estás atento a los menús de temporada puedes ir cuando tengan los caracoles en ese menú y podrás degustar una ración de caracoles, una de mejillones y un entrecot por unos 25€, que es un precio muy razonable para la calidad de los platos que incluye el menú.
Si no te puedes esperar a que salga ese menú de temporada o las fechas en las que estás por la zona no coinciden con ese menú, el precio subirá unos 10€ aproximadamente, pero quizás haya merecido la pena.


Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 6
- Cantidad: 7
- Calidad: 7,5
- Precio: 6

Valoración global: 7. Gran calidad en todos sus platos sobre todo en los caracoles y los mejillones a la brasa y en todas sus carnes. Si coincides con menú de temporada el precio es razonable para lo que vas a comer (unos 25€) si vas de carta el precio puede parecer un poco excesivo.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Brasa, brasa... ¡Ven a mí!

Si te gustan las carnes a la brasa, los ibéricos, las patatas asadas o las tostadas, el "Merendero El Temple" es tu restaurante.
Está situado en el casco viejo de Huesca, cerca del Monasterio de San Pedro el Viejo, donde descansan los restos de los reyes de Aragón: Alfonso I el Batallador y su sucesor Ramiro II el Monje.
El restaurante está decorado de manera rústica y el servicio es algo informal.
Tiene un pequeño comedor a pie de barra y en la misma sala se encuentran también las brasas donde puedes ver en todo momento la elaboración de las carnes.
De primero es obligatorio una ensalada tanto como entrante como para acompañar y suavizar las carnes.
La típica ensalada aragonesa de la zona, por ejemplo, es muy completa: espárragos, huevo duro, cebolla, tomate, olivas, bonito, etc... Aunque no encontramos gran diferencia con la ensalada ilustrada, salvo el precio. Se puede pedir alguna ración más ya que las tostadas o los pimientos asados a la brasa son muy ricos. Aunque, cierto es, que no tiene excesiva variedad de entrantes.
Otra recomendación es pedir pan untado en tomate ya que es una excelente acompañante para el plato fuerte, el de carne, que por otro lado es el plato estrella de la casa.
En carnes tienes una variedad que va desde la longaniza, costillas de cordero, chuletón o el popurrí. Es un plato que aconsejamos pedir si no lo tienes claro o si te gusta la variedad porque se compone de morcilla, chorizo, longaniza, costillas de cordero y panceta, todo ello a la brasa. El plato también incluye trozos de torteta dulce, que es un plato típico altoaragonés, y todo ello acompañado de unas riquísimas patatas, por supuesto.
Lo que mas destaca del plato, para nosotros, es la longaniza, que sin llegar a ser de la calidad de la del salto de Bierge tiene un punto muy bueno. Las tortetas y las patatas también se agradecen en el plato.

Popurrí de carne a la brasa

Creemos que es un sitio donde se puede ir a comer por placer o si tienes algún compromiso que no sea excesivamente serio. El servicio no destaca demasiado y las mesas están muy juntas y tienen mantel y servilletas de papel, algo que nos recueda quizás a un merendero como el del artículo de los patos en Segovia o el del salto de Bierge más que a un buen restaurante como Doña Taberna, donde se cuidan mucho más todos esos detalles. El precio quizás es lo que hagan mejor a este sitio, ya que por ejemplo la ensalada aragonesa, y el popurrí con pan, vino, agua y café son unos 15€ por persona y seguro que sales sin hambre.


Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 5
- Cantidad: 6
- Calidad: 5
- Precio: 6

Valoración global: 5,5. Servicio muy discreto en un sitio acogedor, con unos precios asequibles y una calidad más o menos razonable. Si estás cerca y tienes ganas de brasa es una buen opción cantidad-precio, pero no va a destacar en mucho más.

martes, 6 de septiembre de 2011

Y entre plato y plato...

Otra de las paradas obligatorias si estás por la provincia de Huesca es la visita de Aínsa. Precioso pueblo medieval, con un patio de armas y una plaza realmente dignas de ver.
A escasos 5 kilómetros y no muy lejos del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se encuentra la localidad de Labuerda y ahí podemos visitar la "Fonda Carrera". Un restaurante con varios comedores de pequeño tamaño pero bien acomodados y una carpa en el patio donde también sirven comidas si el tiempo acompaña. ¡Ah! Y una descuidada zona de bar.
Se aconseja reservar ya que siempre suele estar lleno (sobre todo en época de verano), y aún así suele retrasarse la hora de la comida por la gran afluencia de gente. Es un restaurante para ir sin ninguna prisa.

El menú se compone de un primer y segundo plato a elegir, y entre los dos platos principales ponen lo que ellos denominan el "pica pica", que explicaremos más adelante.
Los primeros platos suelen ser siempre a elegir entre algún tipo de pasta, algún caldo, algún plato de cuchara o alguna ensalada. No suelen ser platos que destaquen demasiado pero se dejan comer y matan el gusanillo hasta que llega el pica pica.
Algunos ejemplo de los  primeros platos son: crema de calabacín, sopa de pescado, canelones de espinacas, pasta a la carbonara, ensalada de patata y bacalao a la vinagreta, ensalada de pasta...

Ensalada de patata y bacalao a la vinagreta

El pica pica se compone de pequeños platos que te van sacando en lo que se prepara el segundo. Suelen variar de una vez para otra pero principalmente es una ensalada para compartir, paté casero, bandeja de embutidos y 3 platos con las tapas que tengan preparadas ese día, es una magnifica forma de esperar al segundo plato, y quizás sea una de las razones del éxito del bar y por la que va mucha gente. Aquí vienen unos ejemplos:


Tostada con queso de untar y pimiento dulce asado.


En lo que a segundos se refiere tienen varias opciones aunque los platos que más triunfan son los realizados con brasas. Se puede elegir entre cordero, churrasco o longaniza, todo ello a la brasa, o un plato mixto que incluye las tres cosas. La longaniza no es la mejor de la zona, y más si has estado en el salto de Bierge, pero al ser a la brasa está bastante buena y tierna. Las chuletas de cordero a la brasa siempre es un plato que cumple y quizás lo más destacado sea el churrasco, que suele ser tierno, jugoso y sabroso y con ese toque tan característico que las brasas dan a las carnes. Si no te gusta la idea de pedir el plato mixto, el de churrasco sea la mejor de las opciones.

Parrillada mixta de carne.

En postres suelen tener siempre alguno casero (mejor preguntar para no llevarse sorpresas). Nosotros aconsejamos el "pan carrera" que aparte de ser casero está especialmente bueno. Una especie de flan casero a base de pan con nata y caramelo.


Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 6
- Cantidad: 7
- Calidad: 6
- Precio: 6

Valoración global: 6. El servicio intenta ser atento pero quizás el tener siempre las mesas llenas no ayuda demasiado. Los primeros platos no suelen triunfar en exceso pero el "pica pica" lo arregla ya que son pequeños y buenos bocados. Las brasas, sobretodo el churrasco, ponen la puntilla a la comida y a la obligada visita a Aínsa.

martes, 30 de agosto de 2011

Los sitios cambian, la mar no.

Una de las paradas de "Infierno y cuchara" ha sido Santoña. Pueblo turístico del cantábrico muy conocido por sus conservas, sobre todo la anchoa, donde aparte de su gastronomía puedes visitar los fuertes construidos aquí para impedir el acceso a la bahía por la posición estratégica del lugar.
En este pueblo se encuentra el asador "Casa Emilia", lugar que nos sorprendió mucho en la primera visita hace ya unos años y que algún año después comprobamos que no siempre quien tuvo, retuvo.

Esa primera vez fue una auténtica comilona: pescado a la brasa, carne a la brasa, ensalada, el jarro de vino acompañando a la ocasión... La segunda se vio un giro radical que estaba más enfocado al turismo, al dinero fácil, a meter cada vez a mas gente comiendo, quitando comodidades y calidad del servicio. La cantidad y calidad de la comida siguen siendo la misma, pero se come en peores condiciones y cada vez a un precio más elevado. El precio de nuestra primera visita fue de unos 22€ por persona y la última unos 35€.
Eso sí, comer, lo que es comer, se come bien.

A los pies de la playa y junto a la plaza de toros puedes ver un establecimiento más parecido a un gran chiringuito de playa que a un restaurante al uso. Es fácilmente reconocible por tener las brasas en la puerta y mucha gente esperando (se recomienda reservar o ir pronto, si no es así, te tocará esperar aunque normalmente va bastante rápido). En el restaurante nos encontramos con unas mesas bastante grandes, como de merendero, manteles y servilletas de papel, jarras de vino y de sangría y sobre todo gente por todos los lados en mesas corridas... Si los merenderos y las aglomeraciones de gente no te gustan desde luego que este no es un lugar para ti.

Su especialidad son las brasas y la mayoría de platos pasan por estos ardientes troncos. Las sardinas son impresionantes, un autentico manjar, y es obligatorio pedirlas si pasas por aquí. Éste es el plato más famoso y destacado del asador, por eso es tan solicitado por las decenas de personas que pasan por ahí. Las carnes también son muy buenas aunque el toque de las brasas siempre juega en favor de las carnes. De todas maneras es más bueno el pescado que las propias carnes. En nuestra primera visita sirvieron un rape de los que no se olvidan.
Una consideración importante es que mucho de los precios están puestos por kilos y no sabes lo que te cuesta hasta que no te llega la cuenta. Aún con esos precios es interesante pasar por allí, aunque sea solo a comerse una ración de sardinas y beberse un buen vaso de sangría.

También venden conservas de su propia marca, aunque personalmente creo que, en calidad/precio, son de las más caras de Santoña, y dando un paseo las encontrarás mucho más baratas e incluso de mayor calidad.
Aunque, claro, unas anchoas se Santoña, son unas anchoas de Santoña.

Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 5
- Cantidad: 8
- Calidad: 7
- Precio: 4

Valoración global: 6. Sube mucho el nivel las brasas, las sardinas, la calidad de la comida y la ubicación al lado de la playa pero los precios cada vez son más elevados. El descuido en la calidad del servicio y en algunas ocasiones la excesiva aglomeración de gente hacen que este lugar vaya perdiendo puntos cada año que pasa.

viernes, 19 de agosto de 2011

Magia y mucha comida.

Siempre es bonito recordar las ciudades que visitabas cuando eras niño. Algunas de ellas dejan marca de una manera u otra.
Es el caso de Santiago de Compostela. Una ciudad mágica y encantadora. Tanto que, cuando piensas en sus calles, su comida, su catedral o sus gentes, te hace sentir eso que en Galicia llaman "morriña".
En mi recuerdo infantil tengo grabado la primera visita a esta ciudad donde nos metieron a comer en un pequeño restaurante de peregrinos llamado "Casa Manolo".
El restaurante tenía un comedor muy pequeño y en la entrada un mostrador donde se veía a Manolo (una persona amable y cautivadora) preparar la comida.
Las raciones eran inhumanas y desproporcionadas incluso para mí (que ya de pequeño era de buen saque).
Recuerdo raciones de caldo gallego que eran enormes cazuelas, costillares enteros o pollos asados. Todos los menús incluían un primer y segundo plato a elegir entre 10 o 12 platos (siempre los mismos), pan, bebida y postre, y si no recuerdo mal el precio rondaba las 625 pesetas.
Durante muchos años he estado pensado que quizás me impresionara tanto porque era un crío y que hoy por hoy, con lo buen fraile que soy, no me impresionaría tanto. Nada más lejos de la realidad.
El año pasado preparando una segunda visita a esta ciudad busqué información sobre otros sitios donde poder comer (aunque la visita a "Casa Manolo" era casi obligada) y me enteré que habían cambiado su ubicación. Seguía estando en pleno centro de Santiago, muy cerca del antiguo restaurante, pero en un local más grande, moderno y mejor decorado. Pensaba que ya no sería lo mismo, ni el precio, ni la cantidad y que, incluso, habían cambiado de dueño. Pero esa visita seguía siendo una cuestión personal.
Ahora, después de volver, si que estoy en condiciones de asegurar en este sermón que el precio sigue siendo muy razonable 8€ y que las cantidades siguen siendo muy grandes.
Recuerdo a un matrimonio francés haciendo fotos al filete y al lenguado porque no se creían su tamaño. El plato de pimientos de padrón es una bandeja entera y los platos de carne son enormes, por poner solo unos ejemplos.
Manolo sigue siendo el dueño y sigue igual de simpático que antes. A mi, personalmente, la calidad de la comida me sigue pareciendo buena (el caldo gallego está riquísimo) y más por ese precio y en esas cantidades.
Está claro que hay muchos sitios donde comer mejor comida tradicional gallega, pero no a estos precios, aunque también hay muchos sitios con precios similares, pero no con estas cantidades.
De todas maneras "Casa Manolo" es un excelente restaurante del menú del día, y yo se lo recomendaría a cualquier persona que visite esa mágica ciudad.

Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 6
- Cantidad: 9
- Calidad: 7
- Precio: 8

Valoración global: 7. Grandes cantidades de comida en pleno centro de Santiago de Compostela a un precio muy asequible. El único problema es que no se puede reservar y que va muchísima gente, pero merece la pena esperar. Para nosotros visita obligada en la ciudad.

miércoles, 17 de agosto de 2011

PAELLA (con mayúsculas).

Mucho antes de que se nos pasara por la cabeza empezar a plasmar en este blog nuestra obsesión gastronómica, ya teníamos como costumbre ir algún que otro jueves a comer la paella de Doña Taberna.

Aunque la puedes encargar cualquier día, los jueves forman parte del menú del día, a priori y visto desde fuera, puede parecer un menú del día con un precio elevado comparado con otros sitios, pero la calidad y la cantidad de la comida de Doña Taberna hace que no sea para nada caro.
Ya hablamos en su día de otra de las especialidades de este sitio como son los huevos rotos (que aparte de un artículo se merecen un monumento), pero en esta ocasión vamos a dar la importancia que se merece a la paella.
Esta paella de marisco es de inmenso sabor y no le falta nada más, ni cantidad, ni presentación, ni mucho menos calidad.
El arroz, casi siempre en su punto, va acompañado de todo lo que una buena paella de marisco pueda necesitar.

Paella (ración de menú)

Por ampliar un poco más cada punto:
Si hablamos de sabor, tiene exactamente lo que te esperas cuando pides una paella y que en muchas ocasiones echas en falta cuando te la comes. Cocinado con buen caldo y logrado el punto del arroz.
Mejillones, almejas, calamares, gambas.... variedad de productos que le dan gran sabor y que hacen que quede perfectamente cocinado.
Si hablamos de cantidad, el plato es lo suficientemente contundente, casi excesivo, como para que el segundo plato se haga duro de terminar (pidas lo que pidas de segundo será difícil que te equivoques).
La presentación es otra de las cosas que hacen de cualquier plato de este restaurante algo muy agradable. Tiene buena presencia siendo unas meras cucharadas de arroz.

Poco más se puede decir, excepto que si vas seguro que vuelves a repetir.

Puntuación (1 a 10):
- Servicio: 8
- Cantidad: 8
- Calidad: 7
- Precio: 7

Valoración global: 7. Gran plato que puedes elegir en menú (jueves) o reservar tanto para comer en el restaurante o para llevar. Arroz en su punto y buen marisco. Ración grande.